
Inventor y marino
Isaac Peral
1851 – 1895
El teniente de navío de Cartagena que construyó el primer submarino torpedero eléctrico del mundo. Su barco se sumergió, navegó y lanzó torpedos en la bahía de Cádiz entre 1889 y 1890; lo que no logró superar fue la burocracia, que lo desmontó y lo dejó arrinconado durante décadas. Hoy el submarino más moderno de la Armada lleva su nombre.
«Con el submarino Peral he realizado más de lo que había ofrecido al Gobierno.»
— Manifiesto de Isaac Peral al público, 1891
También dijo
«Hablo con el dolor profundo de mi alma, al ver trocarse sobre mi pecho la levita azul del marino por la levita negra del ciudadano.»
— Manifiesto de Isaac Peral al público, 1891
«Ofrecí al Gobierno mis ideas sobre el asunto, sin que me guiase otro móvil, ni haya abrigado nunca otra ambición que la de contribuir al engrandecimiento de mi patria.»
— Manifiesto de Isaac Peral al público, 1891
«Si he trocado en incierto y oscuro el porvenir que tenía asegurado con mi carrera, tengo en cambio la satisfacción inmensa de decir una vez más: he cumplido con mi país como debía.»
— Manifiesto de Isaac Peral al público, 1891
La vida de Isaac Peral
Recorrer su vida
1 de junio de 1851
Nace en Cartagena
Nace en el callejón de Zorrilla, hijo de Juan Manuel Peral, marino de la Armada, y de Isabel Caballero. Con el padre siempre destinado lejos, su madre escribe en 1860 a la reina Isabel II y consigue para el niño, con ocho años, el título de aspirante de Marina. Sus hermanos también acabarán vistiendo el uniforme.

La placa de su casa natal, en el callejón de Zorrilla. — P4K1T0 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons 1865 – 1869
El «profundo Isaac»
A los catorce años aprueba el ingreso en el Colegio Naval Militar de San Fernando. Las matemáticas se le dan tan bien que sus compañeros lo apodan «el profundo Isaac». Como guardiamarina dobla el cabo de Buena Esperanza a bordo de la urca Santa María: 201 días de navegación hasta Manila.
1870 – 1882
Guerras, huracanes y familia
Sirve en la guerra de los Diez Años, en Cuba, y en la tercera guerra carlista, donde lo felicitan y condecoran. Escribe un tratado sobre huracanes y levanta planos en Filipinas. En 1876 se casa en Cádiz con María del Carmen Cencio; tendrán nueve hijos, cuatro de los cuales mueren pequeños.
1883
Profesor en San Fernando
Con la salud tocada, deja de navegar y ocupa la cátedra de Física-Matemática de la Escuela de Ampliación de Estudios de la Armada, en San Fernando. Entre clase y clase da vueltas a una idea: un barco que navegue bajo el agua movido por baterías y capaz de lanzar torpedos sumergido.
Septiembre de 1885
El secreto sale a la luz
Con la crisis de las Carolinas, España y Alemania rozan el choque, y Peral decide que ha llegado el momento: comunica a sus superiores que ha resuelto la navegación submarina. Los científicos de la Escuela revisan sus cálculos y los aprueban, y el ministro de Marina, Manuel de la Pezuela, lo recibe con entusiasmo. Una real orden de octubre de 1886 autoriza el proyecto con 25.000 pesetas.
8 de septiembre de 1888
Al agua en La Carraca
Con el apoyo de la reina regente María Cristina, el submarino Peral se bota en el arsenal de La Carraca, en San Fernando. Mide 22 metros, desplaza 77 toneladas y lo mueven dos motores eléctricos de 30 caballos alimentados por 613 elementos de batería. Lleva un tubo lanzatorpedos a proa, periscopio y un «aparato de profundidades» que lo mantiene a la cota elegida.

La botadura, pintada por Francisco Giráldez. — Benjamín Núñez González · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons 1889 – 1890
Las pruebas de la bahía de Cádiz
El Peral navega sumergido con el rumbo y la profundidad que marca su comandante, dispara torpedos y sale a flote cuando quiere. En los tres simulacros de ataque nocturno se acerca a los barcos sin ser visto; en el de día, contra el crucero Cristóbal Colón, lo descubren a mil metros. La prueba que él pedía, cruzar sumergido el estrecho de Gibraltar de Algeciras a Ceuta, nunca se autorizó.

El Peral en 1888, recién estrenado. — Dominio público · Wikimedia Commons Julio de 1890
Un héroe en Madrid
Llega a Madrid convertido en un ídolo: lo aclaman en el paseo del Botánico y en el Retiro, y tiene que salir a saludar al balcón del hotel de Embajadores. Pero la Junta técnica y el Consejo Superior de la Marina le ponen reparos, y el 11 de noviembre de 1890 el Gobierno le ordena entregar el barco al arsenal de La Carraca.

Saludando a Madrid desde el hotel de Embajadores, 1890. — Juan Comba García / Arturo Carretero · Dominio público · Wikimedia Commons 1891
La levita negra
Pide la baja en la Armada y, como nadie quiere publicar su defensa, la paga de su bolsillo en el periódico satírico El Matute. Después se hace empresario de la electricidad: abre en Madrid su Centro Industrial y de Consultas Electro-Mecánicas, fabrica acumuladores, patenta un ascensor eléctrico y proyecta algunas de las primeras centrales de alumbrado de España, como la de Manzanares.
22 de mayo de 1895
Muere en Berlín
Viaja a Berlín para operarse del tumor que arrastraba desde hacía años; tras la operación, un descuido en las curas le provoca una meningitis. Muere a los 43 años. Desde 1911 sus restos están en Cartagena, y su submarino, tras décadas arrinconado, se expone restaurado desde 2013 en el Museo Naval de la ciudad.

El Peral, restaurado, en el Museo Naval de Cartagena. — Bemoorsjohan · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
Su banda sonora
Las canciones de Isaac Peral
- Isaac Peral — Los LunnisLos Lunnis de Leyenda, la serie de Clan (RTVE), le dedicaron un episodio y esta canción: así lo conocen hoy muchos niños.Escuchar en YouTube (se abre en otra pestaña)
- El Submarino Peral — Javier Pérez Garrido · Unidad de Música del Tercio de LevantePasodoble que encargó el Ayuntamiento de Cartagena y que está dedicado «a Isaac Peral y Caballero, inventor del submarino». Se estrenó en 2018 en la plaza del Ayuntamiento.Escuchar en YouTube (se abre en otra pestaña)
El muro
Notas para Isaac Peral
5 notas en el muro
Tu barco ya está en casa, Isaac. En el museo, con su nombre.
— Cartagena
El S-81 lleva tu nombre. Tarde, pero lo lleva.
— Un submarinista retirado
Tú inventaste el barco; otros tuvieron que inventar el reconocimiento.
— Una ingeniera
En la bahía todavía se cuenta lo del barco que se metía bajo el agua y volvía a salir.
— San Fernando
— Una clase de 4.º de Cartagena
Esta vida es un ejemplo hecho con Vidario.
La de tu gente puede verse igual: sus historias, sus fotos, su música y un muro donde cualquiera pueda dejar una nota.
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