
Actriz e inventora
Hedy Lamarr
1914 – 2000
La vendieron como «la mujer más bella del mundo» y ella, entre toma y toma, dibujaba inventos. En plena guerra patentó con el compositor George Antheil un sistema de salto de frecuencia que tardó medio siglo en reconocerse como lo que era: una idea adelantada a su tiempo.
«Cualquier chica puede ser glamurosa. Basta con quedarse quieta y poner cara de tonta.»
— Citada en «The Stars», de Richard Schickel, 1962
También dijo
«Ni una carta, ni un gracias, ni dinero. Supongo que simplemente se quedan con las cosas y se olvidan de la persona.»
— Sobre su patente, en una entrevista con Forbes, 1990
«Querían algo barato y tonto. Pero yo tengo estantitos en el cerebro, y ahí está todo.»
— Entrevista en The New York Times, 1970
«¿De verdad es mi voz la que canta en «The Heavenly Body»? ¡Pues claro! Te sorprendería lo bien que se canta cuando eres rica.»
— The New York Times, 1971
La vida de Hedy Lamarr
Recorrer su vida
9 de noviembre de 1914
Nace en Viena
Hedwig Eva Maria Kiesler es hija única de Emil, director de banco nacido en Lemberg, y de Gertrud, pianista de Budapest, ambos de familias judías. Su padre la sacaba a pasear y le explicaba cómo funcionaban las máquinas que se cruzaban. Ella no lo olvidó nunca.
1930 – 1933
De extra a «Éxtasis»
Adolescente todavía, falsifica una nota de su madre para entrar a trabajar en los estudios Sascha-Film de Viena y acaba haciendo de extra. Con dieciocho años protagoniza en Checoslovaquia «Éxtasis», de Gustav Machatý: sus escenas atrevidas la hacen famosa y escandalosa a la vez, gana un premio en Venecia y la prohíben en Estados Unidos y en Alemania.

El estreno de «Éxtasis» en Praga, aún como Hedy Kiesler. — Dominio público · Wikimedia Commons 10 de agosto de 1933
Casada con un fabricante de armas
Se casa con Friedrich Mandl, magnate de las municiones que vendía armas a la Italia de Mussolini; ella tiene dieciocho años y él, treinta y tres. Celoso y controlador, le impide volver a actuar. Ella lo acompaña a cenas y reuniones con militares e ingenieros, y ahí oye hablar por primera vez de torpedos guiados por radio y de interferencias.
1937
La huida y el contrato
En sus memorias contó que se escapó disfrazada de su doncella; otras versiones dicen que se fue tras una cena con todas sus joyas puestas. En Londres, Louis B. Mayer le ofrece 125 dólares a la semana; ella dice que no, se sube a su mismo barco rumbo a Nueva York y desembarca con 500 dólares semanales y un nombre nuevo: Hedy Lamarr.
1938
«Argel»
La MGM la presta para «Argel», junto a Charles Boyer, y la promociona como «la mujer más bella del mundo». Cuentan que el público contenía el aliento cuando su cara llenaba la pantalla. Fuera del plató se sentía sola, echaba de menos Viena y no entendía para qué quería nadie su autógrafo.

Con Sigrid Gurie y Charles Boyer en «Argel», 1938. — Dominio público · Wikimedia Commons 1940 – 1942
Estrella aburrida
Rueda «Boom Town» con Clark Gable, Claudette Colbert y Spencer Tracy, y «Ziegfeld Girl» con Judy Garland y Lana Turner: mucha belleza y pocas frases. Para no aburrirse, inventa entre toma y toma: un semáforo mejorado o una pastilla que, al disolverse, hacía un refresco con gas. Ella misma reconocía que sabía a Alka-Seltzer.

Con el tocado de estrellas de «Ziegfeld Girl», 1941. — Dominio público · Wikimedia Commons 11 de agosto de 1942
La patente 2.292.387
Con George Antheil, que había sincronizado pianolas en su «Ballet mécanique», idea cómo guiar un torpedo por radio sin que el enemigo lo interfiera: emisor y receptor saltan a la vez entre 88 frecuencias, coordinados por rollos perforados. La patente sale a nombre de Hedy Kiesler Markey; la Marina la descarta y le sugiere que ayude vendiendo bonos de guerra. El salto de frecuencia ya tenía antecedentes y ella no inventó el wifi, pero su idea es pariente de la que usan el Bluetooth y las primeras versiones del wifi.

El expediente de la patente: «Sistema de comunicación secreta». — U.S. Patent and Trademark Office · Dominio público · Wikimedia Commons 1949
«Sansón y Dalila»
Su mayor éxito: Dalila frente al Sansón de Victor Mature, a las órdenes de Cecil B. DeMille. Fue la película más taquillera de 1950 y ganó dos Óscar. Contaba que la escena en la que le echan monedas a los pies la rodó con cuarenta de fiebre.

Dalila, junto a Victor Mature, 1949. — Dominio público · Wikimedia Commons 1953 – 1997
Reconocimiento con retraso
En 1953 se hace ciudadana estadounidense y en 1960 recibe su estrella en el Paseo de la Fama. Su última película es de 1958; en 1981, con la vista ya cansada, se retira a Florida y habla con el mundo casi solo por teléfono. El salto de frecuencia se usaba en sistemas reales desde 1962, y en 1997 la Electronic Frontier Foundation les da a ella y a Antheil su premio Pioneer.
19 de enero de 2000
Vuelta a Viena
Muere en Casselberry, Florida, a los 85 años, por una enfermedad del corazón. Parte de sus cenizas se esparcieron en los bosques de Viena, como ella quería, y el resto descansa desde 2014 en el Cementerio Central de la ciudad. Ese mismo año entra, a título póstumo, en el National Inventors Hall of Fame.

Su cara en la fachada de Las Naves, en Valencia. — 19Tarrestnom65 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
Su banda sonora
Las canciones de Hedy Lamarr
- Ballet mécanique — George AntheilLa obra de su socio para pianolas sincronizadas. La misma idea de rollos perforados que avanzan a la par está en el corazón de su patente de 1942.Escuchar en YouTube (se abre en otra pestaña)
- Sansón y Dalila (banda sonora) — Victor YoungLa música de su mayor éxito, la película más taquillera de 1950, con ella de Dalila.Escuchar en YouTube (se abre en otra pestaña)
- Cuentos de los bosques de Viena — Johann Strauss (hijo)Nació en Viena y quiso volver: parte de sus cenizas se esparcieron en esos bosques, como ella había pedido.Escuchar en YouTube (se abre en otra pestaña)
El muro
Notas para Hedy Lamarr
5 notas en el muro
Cada vez que el Bluetooth se conecta a la primera, me acuerdo un poco de ti.
— Una ingeniera de telecos
Volviste a casa, Hedwig.
— Viena
Te descubrimos por Dalila y nos quedamos por todo lo demás.
— Cinéfilos del Retiro
Guapa y lista, y harta de que solo te dijeran lo primero.
— Irene
Tenemos tu foto en el taller. Entre cable y cable, nos vigilas.
— Las del club de robótica
Esta vida es un ejemplo hecho con Vidario.
La de tu gente puede verse igual: sus historias, sus fotos, su música y un muro donde cualquiera pueda dejar una nota.
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