
Médico y humanista
Gregorio Marañón
1887 – 1960
Madrileño de 1887, fue médico de la Casa Real y de la beneficencia, pionero de la endocrinología en España y autor de biografías que se leen como novelas. Académico de cinco Reales Academias, firmó más de doscientos prólogos y dejó escrito que la felicidad la encontró en un cigarral de Toledo.
«Ser liberal es, precisamente, estas dos cosas: primero, estar dispuesto a entenderse con el que piensa de otro modo y, segundo, no admitir jamás que el fin justifica los medios, sino que […] son los medios los que justifican el fin.»
— Prólogo de «Ensayos liberales», 1946
También dijo
«La nostalgia no impuesta, sino querida, es la forma más pura del patriotismo.»
— «Luis Vives (Un español fuera de España)», 1942
«En Toledo, en el retiro de los cigarrales, en su soledad llena de profundas compañías, he sentido muchas veces, durante largos años, esa plenitud maravillosa […]. Se llama esa plenitud inefable, felicidad.»
— «Elogio y nostalgia de Toledo», 1941
La vida de Gregorio Marañón
Recorrer su vida
19 de mayo de 1887
Nace en Madrid
Hijo del santanderino Manuel Marañón y de la gaditana Carmen Posadillo, es el cuarto de siete hermanos. De niño trata a los amigos de su padre, que no eran cualquiera: Benito Pérez Galdós, José María de Pereda y Marcelino Menéndez Pelayo.
1902 – 1911
De alumno de Cajal a médico de los pobres
Estudia Medicina en San Carlos, con profesores como Santiago Ramón y Cajal, y en 1910 sale pensionado a Alemania. En 1911 se doctora con premio extraordinario, se casa con Dolores Moya —tendrán tres hijas y un hijo— y pide plaza en el servicio de infecciosos del Hospital Provincial de Madrid, el hospital de la beneficencia que hoy lleva su nombre.
1920
Sorolla le pinta
Con 33 años ya es consejero de Sanidad y una de las figuras más admiradas del país. Lo retratan Sorolla y Zuloaga, y más tarde Benlliure, Solana, Victorio Macho o Vázquez Díaz.

El retrato que le pintó Sorolla en 1920. — Joaquín Sorolla · Dominio público · Wikimedia Commons 1922
Las Hurdes y un cigarral en Toledo
Acompaña a Alfonso XIII en su célebre viaje a Las Hurdes y entra en la Real Academia de Medicina. Por esos años compra el Cigarral de Menores, en Toledo, la ciudad que Galdós le enseñó de niño. Allí escribirá buena parte de su obra y recibirá a Lorca, Valle-Inclán, Einstein, Fleming o De Gaulle.

El bodegón de azulejos que Daniel Zuloaga le regaló para el cigarral. — Daniel Zuloaga · Dominio público · Wikimedia Commons 1926
Un mes entre rejas
Lo acusan de participar en la Sanjuanada contra la dictadura de Primo de Rivera y le caen un mes de cárcel y una multa de 100.000 pesetas. No pierde el tiempo: en la celda traduce «El Empecinado visto por un inglés».
1927 – 1930
La Habana y la historia con ojos de médico
Viaja a Cuba, donde la revista Social le dedica una caricatura. En 1930 publica su tratado «Endocrinología» y el «Ensayo biológico sobre Enrique IV de Castilla»: empieza a mirar a los personajes de la historia como a pacientes, de la timidez de Amiel a la pasión de mandar del conde-duque de Olivares.

Caricatura de Massaguer para la revista cubana Social, 1927. — Conrado Walter Massaguer · Dominio público · Wikimedia Commons 14 de abril de 1931
Una reunión histórica en su casa
Ha fundado con Ortega y Gasset y Pérez de Ayala la Agrupación al Servicio de la República. Ese día se reúnen en su casa Niceto Alcalá-Zamora y el conde de Romanones y se decide la salida de Alfonso XIII. Meses después es diputado por Zamora y catedrático de Endocrinología.

En un rincón de su biblioteca, 1931. — Dominio público · Wikimedia Commons 1936 – 1942
Seis años en París
Con la guerra en marcha sale de Madrid en diciembre de 1936 y se instala en París, desde donde viaja a Hispanoamérica. Lejos de casa escribe «Tiberio», «Luis Vives» y «Elogio y nostalgia de Toledo». En el otoño de 1942 vuelve a Madrid y reabre su consulta.

La placa de su casa en París, en la rue Georges-Ville. — Celette · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons 1946 – 1959
El maestro vuelve a clase
Recupera su cátedra y publica el «Manual de diagnóstico etiológico», uno de los libros de medicina más difundidos de su tiempo. En 1956 firma con Menéndez Pidal los primeros manifiestos que piden el regreso de los exiliados y entra en su quinta Real Academia, la de Bellas Artes, hablando del Toledo del Greco.
27 de marzo de 1960
Se despide a los 72
Muere en su casa de Madrid a los 72 años. Pocos días antes había vuelto al cigarral a ver un último atardecer sobre Toledo. Hoy llevan su nombre el mayor hospital de Madrid, una estación de metro y calles y colegios de media España.

«Aquí vivió y murió»: la placa de su casa en Madrid. — Asqueladd · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons
Su banda sonora
Las canciones de Gregorio Marañón
- Fiel espada triunfadora (Canto a la espada toledana) — Alfredo KrausDe «El huésped del Sevillano» (1926), la zarzuela que transcurre en un mesón de Toledo: la ciudad que Marañón hizo suya justo en los años en que compró su cigarral.Escuchar en YouTube (se abre en otra pestaña)
- La verbena de la Paloma — Tomás Bretón (Teatro de la Zarzuela)El Madrid castizo en el que creció: el sainete de Bretón se estrenó en el Teatro Apolo en 1894, cuando él tenía seis años.Escuchar en YouTube (se abre en otra pestaña)
El muro
Notas para Gregorio Marañón
5 notas en el muro
Seguimos buscando la silla.
— Una enfermera del Marañón
Los cigarrales se acuerdan de usted en cada atardecer.
— Toledo
Gracias por abrir el camino, maestro.
— Una endocrina de Valladolid
Nos pusieron «Vocación y ética» de lectura obligatoria y resultó que no era un castigo.
— Los de primero de Medicina
También fue nuestro diputado. Aquí no se nos olvida.
— Zamora
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