
Novela y ensayo
Carmen Martín Gaite
1925 – 2000
Una salmantina «ventanera», como se llamaba ella, que miraba el mundo desde detrás de los visillos y lo contaba como quien cose: hilo a hilo, sin prisa y sin contarlo todo de golpe. Escribió «Entre visillos», «El cuarto de atrás» y «Caperucita en Manhattan», y se pasó la vida buscando un interlocutor. Lo encontró en sus lectores.
«Reírse con otro es el mayor síntoma de amor.»
— Lo raro es vivir, 1996
También dijo
«Me pone frita ver cómo la gente discute minucias, cuando lo raro es vivir.»
— Entrevista con Blanca Berasátegui, El Cultural, 1999
«No empieces a escudarte en la edad, que así es como se envejece. La juventud es un estado de ánimo.»
— Fragmentos de interior, 1976
«Yo pienso mucho en el que me va a leer, soy muy considerada con él, que bastante favor me hace leyéndome.»
— Entrevista con Blanca Berasátegui, El Cultural, 1999
La vida de Carmen Martín Gaite
Recorrer su vida
8 de diciembre de 1925
Nace en Salamanca
En el número 3 de la plaza de los Bandos, en una casa que hoy ya no existe. Su padre, notario y liberal, no quiso mandarla a un colegio religioso: aprende en casa, con profesores particulares y con él, que le contagia el gusto por la historia y la literatura. Los veranos son de Galicia, en la finca de los abuelos maternos cerca de Orense.

De niña, hacia 1926. — Dominio público · Wikimedia Commons 1943 – 1948
Filología en Salamanca
Estudia Filosofía y Letras en la Universidad de Salamanca, donde coincide con Ignacio Aldecoa y Agustín García Calvo, publica sus primeros poemas en la revista «Trabajos y días» y hasta se sube a las tablas como actriz. Pasa un verano becada en Coímbra y, ya licenciada, otro en Cannes, donde descubre una sociedad mucho más abierta que la de su ciudad.

La Universidad de Salamanca, donde estudió Filología Románica. — Zarateman · CC0 · Wikimedia Commons 1948 – 1953
Madrid y los del 50
Llega a Madrid para hacer una tesis sobre los cancioneros galaico-portugueses que nunca terminará. Aldecoa la lleva al grupo que luego se llamaría generación del 50: Jesús Fernández Santos, Josefina Rodríguez, Alfonso Sastre, Medardo Fraile… y Rafael Sánchez Ferlosio, con quien se casa en octubre de 1953. Pasan unos meses en Roma, donde descubre a Cesare Pavese y a Natalia Ginzburg.
1954 – 1957
Del Café Gijón al Nadal
En 1954 gana el Premio Café Gijón con «El balneario». Ese año nace su hijo Miguel, que muere con siete meses; en 1956 llega Marta. En enero de 1957 gana el Nadal con «Entre visillos», su primera novela larga: las chicas de provincias de la posguerra, asomadas a la vida por detrás de los visillos.

El Café Gijón, cuyo premio ganó en 1954. — DIMSFIKAS · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons 11 de junio de 1972
Doctora a los 46
Tras más de diez años sin publicar novela, enganchada a los archivos —de ahí sale «El proceso de Macanaz» (1970)—, lee su tesis sobre el lenguaje amoroso del siglo XVIII ante sus antiguos profesores Rafael Lapesa y Alonso Zamora Vicente. Se publica como «Usos amorosos del dieciocho en España»: cortejos, chichisbeos y costumbres que ya nadie recordaba.
1978
«El cuarto de atrás»
Una noche de tormenta, un misterioso hombre de negro y una escritora que recuerda su infancia y su juventud en la Salamanca de la guerra y la posguerra, con las coplas de Concha Piquer de fondo. Con esta novela se convierte en la primera mujer que gana el Premio Nacional de Literatura.
Otoño de 1980
Nueva York, de papel
Entre septiembre y diciembre da un curso de teoría literaria en el Barnard College y vive en un sexto piso de Manhattan. Cuando las palabras se le resisten, recorta y pega: llena un cuaderno con más de ochenta collages que se publicará como «Visión de Nueva York». Diez años después, la ciudad será el escenario de «Caperucita en Manhattan».
1985 – 1988
Chicas raras y un Príncipe de Asturias
En 1985 pierde a su hija Marta, con 28 años. Dos años después publica «Usos amorosos de la postguerra española», Premio Anagrama de Ensayo, y pone nombre a las «chicas raras» que no se conformaban con el papel que les tocaba. En 1988 recibe el Príncipe de Asturias de las Letras, compartido con el poeta José Ángel Valente.
1990 – 1998
Los años de los lectores
«Caperucita en Manhattan» (1990), con Sara Allen y Miss Lunatic por las calles de Nueva York; «Nubosidad variable» (1992), «La reina de las nieves» (1994), «Lo raro es vivir» (1996) e «Irse de casa» (1998). En 1994 recibe el Premio Nacional de las Letras Españolas por toda su obra.
23 de julio de 2000
Punto final en Madrid
Un cáncer detectado mes y medio antes se la lleva a los 74 años, con una novela a medias, «Los parentescos», que se publicó al año siguiente. Descansa en El Boalo, el pueblo de la sierra de Madrid donde la familia tenía casa. En diciembre de ese mismo año, Salamanca le levantó una estatua en la plaza de los Bandos, donde nació.

Su estatua en la plaza de los Bandos, obra de Narcisa Vicente. — Zarateman · CC0 · Wikimedia Commons
Su banda sonora
Las canciones de Carmen Martín Gaite
- Tatuaje — Concha PiquerEn «El cuarto de atrás» recuerda cómo irrumpía en la radio de la posguerra la voz de la Piquer cantando «Tatuaje»: «Aquello era contar una historia de verdad».Escuchar en YouTube (se abre en otra pestaña)
- Caravel de caraveles — Amancio PradaDel disco de canciones populares gallegas de 1976: según la Universidad de Salamanca, ella fue «el alma» de aquel espectáculo. Prada la llamaba Calila y fueron amigos veinticinco años.Escuchar en YouTube (se abre en otra pestaña)
El muro
Notas para Carmen Martín Gaite
5 notas en el muro
Gracias por ponernos nombre.
— Una chica rara
La plaza de los Bandos te sigue guardando la esquina.
— Salamanca
Este mes toca «Nubosidad variable». Otra vez. Nadie se queja.
— El club de lectura del Retiro
Me llamo así por Caperucita en Manhattan. Mi madre no se arrepiente.
— Sara
Cada curso alguien descubre contigo que se puede escribir como se habla.
— Una profesora de Lengua
Esta vida es un ejemplo hecho con Vidario.
La de tu gente puede verse igual: sus historias, sus fotos, su música y un muro donde cualquiera pueda dejar una nota.
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