
Escritor · Nobel 1982
Gabriel García Márquez
1927 – 2014
Gabo convirtió a Aracataca en Macondo y Macondo en el pueblo más famoso del mundo. Escribió la soledad como nadie y el amor como los clásicos. El realismo mágico era, para él, simplemente contar lo que veía.
«La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla.»
— Epígrafe de «Vivir para contarla», 2002
También dijo
«El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.»
— «Cien años de soledad», 1967
«Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga otra vez y muchas veces a parirse a sí mismos.»
— «El amor en los tiempos del cólera», 1985
«No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad.»
— «Del amor y otros demonios», 1994
La vida de Gabriel García Márquez
Recorrer su vida
6 de marzo de 1927
Nace en Aracataca
Un pueblo bananero del Magdalena, en el Caribe colombiano. Lo crían sus abuelos maternos: la abuela cuenta fantasmas con total naturalidad y el abuelo, el coronel Nicolás Márquez, lo lleva a conocer el hielo. Aquella casa será, décadas después, el molde de Macondo.

La estación de Aracataca: el tren que también pasó por Macondo. — Daniel Mendez Moran · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons 13 de septiembre de 1947
Primer cuento
El Espectador de Bogotá publica «La tercera resignación» mientras él estudia Derecho, más por dar gusto a sus padres que por vocación. Tiene 20 años, y en el colegio sus compañeros ya lo llamaban «el Viejo».
1955
«Relato de un náufrago»
Catorce entregas seguidas en El Espectador: la historia real del marinero Luis Alejandro Velasco, diez días a la deriva en una balsa. El reportaje desmonta la versión oficial de la tormenta —el barco iba cargado de contrabando— y el periódico lo manda a Europa como corresponsal. Ese mismo año sale su primera novela, «La hojarasca».
1956 – 1957
Sin un duro en París
La dictadura de Rojas Pinilla cierra el periódico y se queda en París sin sueldo, en un hotelito de la rue Cujas, en el Barrio Latino. Allí escribe «El coronel no tiene quien le escriba», la historia de un viejo que espera una pensión que nunca llega.

La placa del hotel de París donde escribió «El coronel». — Patrik Tschudin · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons 1967
«Cien años de soledad»
Tarda dieciocho meses en escribirla en su casa de San Ángel, en Ciudad de México, sin ingresos: empeñan el coche y Mercedes Barcha, su mujer desde 1958, sostiene la casa con fiados y paciencia. Sudamericana la publica en Buenos Aires el 30 de mayo de 1967 y los 8.000 ejemplares de la primera edición se agotan en dos semanas.
1975
«El otoño del patriarca»
La escribe en Barcelona, donde vive con su familia de 1967 a 1975: el dictador eterno, contado en frases que duran páginas. Él la definió como «un poema sobre la soledad del poder».

La biblioteca que Barcelona le dedicó en 2022. — Pere López Brosa · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons 1982
Premio Nobel
En octubre la Academia Sueca le concede el Nobel de Literatura. El 10 de diciembre lo recoge en Estocolmo con liqui-liqui blanco —el traje del Caribe— y una rosa amarilla, y con él viajan unos sesenta músicos y bailarines colombianos que ponen a bailar cumbias y vallenatos a los suecos. En su discurso, «La soledad de América Latina», pide para el continente «una segunda oportunidad sobre la tierra».
1985
«El amor en los tiempos del cólera»
Florentino Ariza espera cincuenta y tres años, siete meses y once días. Y las noches. Basada, contaba él, en el noviazgo de sus propios padres.
2002
«Vivir para contarla»
Tres años después de que le diagnosticaran un cáncer linfático publica sus memorias, que llegan hasta 1955. Arrancan con el viaje en que acompañó a su madre a vender la casa de los abuelos en Aracataca: para él, la decisión más importante de su vida de escritor.
17 de abril de 2014
Muere en Ciudad de México
Tenía 87 años. En la despedida del Palacio de Bellas Artes hubo rosas amarillas, mariposas de papel y vallenatos junto a la música de Bartók. Sus cenizas descansan desde 2016 en el claustro de La Merced, en Cartagena de Indias.

Su estatua en Aracataca, frente a la iglesia donde lo bautizaron. — Guillermo Ramos Flamerich · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
Su banda sonora
Las canciones de Gabriel García Márquez
- Diosa coronada — Carlos Vives (de Leandro Díaz)Un verso de este vallenato de Leandro Díaz abre «El amor en los tiempos del cólera»: es el epígrafe de la novela.Escuchar en YouTube (se abre en otra pestaña)
- La casa en el aire — Bovea y sus Vallenatos (de Rafael Escalona)Escalona, amigo suyo desde 1950 y parte de su comitiva del Nobel, sale con nombre y apellidos en «Cien años de soledad»: sus canciones suenan en Macondo. Gabo decía que la novela era «un vallenato de 350 páginas».Escuchar en YouTube (se abre en otra pestaña)
- Hay amores — ShakiraLa escribió para la película de «El amor en los tiempos del cólera» (2007), a la que se sumó por su amistad con Gabo.Escuchar en YouTube (se abre en otra pestaña)
El muro
Notas para Gabriel García Márquez
5 notas en el muro
Aquí seguimos lloviendo cuatro años, once meses y dos días.
— Macondo
Me enseñaste que la realidad también es mágica.
— Lectora empedernida
Todavía me río con lo del hielo. La soledad nunca estuvo tan bien contada.
— El Chino
Tres sesiones para aclararnos con tanto Aureliano. Mereció la pena.
— Club de lectura de los jueves
El tren sigue pasando, y ahora la gente se baja a buscarte.
— Aracataca
Esta vida es un ejemplo hecho con Vidario.
La de tu gente puede verse igual: sus historias, sus fotos, su música y un muro donde cualquiera pueda dejar una nota.
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