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Vidario
Retrato al óleo de Gustavo Adolfo Bécquer pintado por su hermano Valeriano en 1862

Poeta

Gustavo Adolfo Bécquer

1836 – 1870

El poeta que enseñó a España a susurrar. Vivió poco, escribió poco y dejó unas Rimas que caben en un bolsillo y unas Leyendas que siguen dando miedo. Murió pobre a los 34 años, con apenas una quincena de rimas publicadas en periódicos; sus amigos las reunieron al año siguiente y ya no se han dejado de leer.

«¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú.»

— Rima XXI, en «Obras», 1871

También dijo

  • «Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán.»

    — Rima LIII, en «Obras», 1871

  • «El alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada.»

    — Rima XX, en «Obras», 1871

  • «Podrá no haber poetas; pero siempre habrá poesía.»

    — Rima IV, en «Obras», 1871

La vida de Gustavo Adolfo Bécquer

Recorrer su vida

  1. 17 de febrero de 1836

    Nace en Sevilla

    Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida nace en la actual calle Conde de Barajas y lo bautizan en San Lorenzo. Es hijo de José Domínguez Bécquer, pintor de costumbres sevillano, que firmaba con el apellido flamenco de sus antepasados. Gustavo y su hermano Valeriano lo heredarán como nombre artístico.

    Fachada de la casa natal de Gustavo Adolfo Bécquer en la calle Conde de Barajas de Sevilla, con la
    Su casa natal en Sevilla, con la lápida que le pusieron en 1887. — Anual · CC BY 3.0 · Wikimedia Commons
  2. 1841 – 1847

    Huérfano dos veces

    Su padre muere en enero de 1841, cuando Gustavo está a punto de cumplir cinco años; su madre, en 1847, cuando tiene once. En el colegio de San Telmo conoce a Narciso Campillo, con el que escribe su primer drama. Su madrina, Manuela Monnehay, le abre su biblioteca: Horacio, Shakespeare, Zorrilla, Víctor Hugo, Byron. Allí descubre que las palabras también pueden ser casa.

  3. 1848 – 1854

    «Tú no serás nunca un buen pintor»

    Estudia dibujo y entra en el taller de su pariente, el pintor Joaquín Domínguez Bécquer, que acaba sentenciando: «Tú no serás nunca un buen pintor, sino un mal literato». Acertó a medias. Gustavo llena de versos y dibujos el viejo libro de cuentas de su padre y publica sus primeros poemas en revistas sevillanas.

  4. Octubre de 1854

    Madrid, con treinta duros

    Con 18 años se planta en Madrid con treinta duros en el bolsillo y la cabeza llena de versos. Vive en pensiones de la calle Hortaleza, escribe por encargo, firma zarzuelas como «Adolfo García» con su amigo Luis García de Luna y en 1857 se embarca en una «Historia de los templos de España». La bohemia le da libertad y le cobra salud.

  5. 1858 – 1861

    La musa y la mujer

    Conoce a Julia Espín, hija del compositor Joaquín Espín, y llena sus álbumes de dibujos y versos; según su amigo Eusebio Blasco, la quiso sin ser correspondido. El 19 de mayo de 1861 se casa con Casta Esteban en la iglesia de San Sebastián de Madrid, con la que tendrá tres hijos. En sus Rimas entra todo: amor que se pierde, amor que duele, amor que se recuerda.

    Dibujo a tinta de Bécquer que muestra a Fausto entre un ángel y un demonio, del álbum de Julia
    Fausto, un dibujo suyo en el álbum de Julia Espín, 1860. — Gustavo Adolfo Bécquer · Dominio público · Wikimedia Commons
  6. 1858 – 1864

    Las Leyendas

    Todo empieza con una enfermedad: en 1858, para pagar a los médicos, su amigo Ramón Rodríguez Correa publica su primera leyenda, «El caudillo de las manos rojas». Luego llegan, en la prensa, «El monte de las ánimas» y «Los ojos verdes» (1861) o «El rayo de luna» (1862), y en «El Contemporáneo» sus «Cartas literarias a una mujer». Soria, Toledo y Sevilla se llenan de fantasmas.

  7. 1863 – 1864

    Veruela

    Enfermo de los pulmones, se retira con su mujer, su hijo y su hermano Valeriano al monasterio de Veruela, al pie del Moncayo. Desde allí manda a «El Contemporáneo» las nueve cartas de «Desde mi celda», publicadas entre mayo y octubre de 1864. Ese verano, en Algorta, ve el mar por primera vez.

    Muralla y torre del monasterio de Veruela, en Vera de Moncayo, bajo un cielo azul
    El monasterio de Veruela, donde convaleció y escribió «Desde mi celda». — Diego Delso · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons
  8. 1868

    El libro perdido

    Su protector, el ministro Luis González Bravo, iba a prologar y pagar la edición de las Rimas, pero con la revolución de septiembre de 1868 el manuscrito se pierde. Bécquer las reconstruye en un libro de contabilidad al que titula «Libro de los gorriones»: «Poesías que recuerdo del libro perdido». Hoy se guarda en la Biblioteca Nacional.

  9. 22 de diciembre de 1870

    El año más triste

    En septiembre muere Valeriano, su hermano y compañero de todo, y Gustavo no levanta cabeza. Muere tres meses después en su casa de la calle Claudio Coello de Madrid, a los 34 años, en unos días de temporal y nieve. Se lleva unas Rimas que casi nadie había leído juntas.

  10. 1871

    Las Rimas salen a la luz

    Dos días después de su muerte, sus amigos —el pintor José Casado del Alisal, Augusto Ferrán, Ramón Rodríguez Correa— se reúnen para publicar su obra y ayudar a las viudas de los dos hermanos. Las «Obras» salen en el verano de 1871, con las Rimas y las Leyendas. En 1915 ya iban por la octava edición. Empieza entonces la vida más larga de Bécquer: la nuestra.

    Portada del primer tomo de las Obras de Gustavo A. Bécquer, Madrid, Imprenta de T. Fortanet, 1871
    El primer tomo de sus «Obras», Madrid, 1871. — Instituto Cervantes · Dominio público · Wikimedia Commons

Su banda sonora

Las canciones de Gustavo Adolfo Bécquer

El muro

Notas para Gustavo Adolfo Bécquer

5 notas en el muro

  • El patio donde aprendiste a rimar sigue teniendo naranjos.

    — Sevilla

  • Te seguimos recitando, Gustavo. Aunque no quieras.

    — Los institutos

  • «Poesía eres tú» fue la primera frase que le dije a mi marido. Funcionó.

    — Una enamorada

  • En noviembre el monte de las ánimas sigue dando miedo.

    — Soria

  • — Veruela

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