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Vidario
Retrato en blanco y negro de Clara Campoamor hacia 1930, con el pelo recogido y cuello de volantes

Abogada y sufragista

Clara Campoamor

1888 – 1972

Empezó a trabajar a los diez años y se sacó el bachillerato a los treinta y dos. Llegó a las Cortes cuando las mujeres podían ser elegidas pero no votar, y el 1 de octubre de 1931 convenció a la Cámara de que eso tenía que cambiar.

«Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho.»

— Discurso en las Cortes, 1 de octubre de 1931

También dijo

  • «No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar.»

    — Discurso en las Cortes, 1 de octubre de 1931

  • «Solo hay una cosa que hace un sexo solo: alumbrar; las demás las hacemos todos en común.»

    — Discurso en las Cortes de 1931, recogido en «El voto femenino y yo» (1936)

  • «Estoy tan alejada del fascismo como del comunismo. Soy liberal.»

    — «La revolución española vista por una republicana», 1937

La vida de Clara Campoamor

Recorrer su vida

  1. 12 de febrero de 1888

    Nace en Madrid

    La bautizan como Carmen Eulalia, pero toda la vida será Clara. Su madre, Pilar, es costurera; su padre, Manuel, lleva las cuentas de un periódico. De los tres hijos del matrimonio solo sobreviven ella e Ignacio.

  2. 1898

    A trabajar con diez años

    Muere su padre y Clara deja la escuela para ayudar en casa. Cose como modista, despacha como dependienta y atiende centralitas como telefonista. Estudiar tendrá que esperar, pero no se le olvida.

  3. Junio de 1909

    Telégrafos

    Aprueba las primeras oposiciones que Telégrafos abre a mujeres y entra como auxiliar femenina de segunda clase. La destinan unos meses a Zaragoza y después cuatro años a San Sebastián, la ciudad que acabará guardando su memoria.

    Aparato telegráfico de teclado sobre una mesa de madera, expuesto en la muestra sobre Clara
    Un telégrafo de teclado, en la exposición de la Biblioteca Nacional (2022). — Emilio J. Rodríguez Posada · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
  4. 1914

    Profesora de mecanografía

    Gana con el número uno una plaza del Ministerio de Instrucción Pública y vuelve a Madrid para enseñar taquigrafía y mecanografía en las Escuelas de Adultas. Traduce del francés y trabaja de secretaria en el diario «La Tribuna», donde en 1920 publica sus primeros artículos.

    Máquina de escribir Underwood antigua en una vitrina de la exposición sobre Clara Campoamor en la
    Una Underwood de la época, en la muestra de la Biblioteca Nacional. — Emilio J. Rodríguez Posada · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
  5. 1920 – 1925

    Abogada a los treinta y seis

    Con treinta y dos años empieza el bachillerato; el 19 de diciembre de 1924 se licencia en Derecho. En 1925 se convierte en la segunda mujer del Colegio de Abogados de Madrid, un mes después de Victoria Kent, y firma el prólogo de «Feminismo socialista», de María Cambrils.

    Portada del libro «Feminismo socialista» de María Cambrils, con prólogo de Clara Campoamor, doctora
    «Feminismo socialista», con prólogo de «la señorita Clara Campoamor». — Emilio J. Rodríguez Posada · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
  6. Junio de 1931

    Diputada sin voto

    Recién proclamada la Segunda República, sale elegida diputada por Madrid con el Partido Radical, cuando las mujeres ya podían ser elegidas pero aún no votar. Entra en la comisión de 21 diputados que redacta la Constitución y pelea por la igualdad ante la ley, el divorcio y los derechos de los hijos nacidos fuera del matrimonio.

    Fachada del Congreso de los Diputados en Madrid llena de público el 14 de julio de 1931, día de
    El Congreso, el 14 de julio de 1931: abren las Cortes Constituyentes. — Agence Rol · Dominio público · Wikimedia Commons
  7. 1 de octubre de 1931

    El debate del voto

    Su propio partido y buena parte de la izquierda temen que las mujeres voten lo que diga el confesionario; Victoria Kent pide aplazarlo. Clara sube a la tribuna y responde que la libertad se aprende caminando dentro de ella. El artículo 36 sale adelante por 161 votos contra 121: las españolas votarán.

    El hemiciclo del Congreso lleno de diputados en la primera sesión de las Cortes Constituyentes, el
    El hemiciclo de las Cortes Constituyentes, en su primera sesión. — Agence Rol · Dominio público · Wikimedia Commons
  8. 1933 – 1936

    Votan ellas, pierde ella

    En noviembre de 1933 las mujeres votan por primera vez en unas generales y Clara se queda sin escaño. En 1934 es directora general de Beneficencia; en 1935 deja el Partido Radical y la rechazan en Izquierda Republicana. En 1936 lo cuenta todo en «Mi pecado mortal. El voto femenino y yo».

  9. 1936 – 1955

    Exilio

    Al estallar la Guerra Civil sale de Madrid y embarca en Alicante rumbo a Génova. En 1937 publica en París «La révolution espagnole vue par une républicaine» y después vive más de una década en Buenos Aires, traduciendo a Victor Hugo y a Zola y escribiendo biografías de Concepción Arenal y sor Juana Inés de la Cruz. Intenta volver, pero la esperaba un proceso por masonería.

    Ejemplar de «La révolution espagnole vue par une républicaine», de Clara Campoamor, publicado en
    Su libro sobre la guerra, publicado en París en 1937. — Emilio J. Rodríguez Posada · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
  10. 30 de abril de 1972

    Lausana, y vuelta a casa

    Desde 1955 vive en Lausana, donde trabaja en un bufete hasta que pierde la vista. Muere allí de un cáncer, a los 84 años. Sus cenizas vuelven a España y descansan en el cementerio de Polloe, en San Sebastián; desde 2020, la estación madrileña de Chamartín también lleva su nombre.

    Estatua de hierro de Clara Campoamor de pie con un libro bajo el brazo, obra de Dora Salazar, junto
    Su estatua en San Sebastián, junto a La Concha. — Javier Pérez Montes · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Su banda sonora

Las canciones de Clara Campoamor

El muro

Notas para Clara Campoamor

5 notas en el muro

  • Cada vez que meto el sobre en la urna me acuerdo de ti. No me he perdido ni una.

    — Carmen

  • Tú fuiste de las primeras en colegiarte. Gracias por abrir la puerta a las que vinimos después.

    — Una abogada de Valladolid

  • Aquí te tenemos, de pie junto a La Concha, con tu libro bajo el brazo.

    — Donostia

  • Hicimos el trabajo sobre tu discurso y acabamos leyéndolo en voz alta. Qué manera de hablar.

    — Las de 2.º de Bachillerato

  • Mi abuela decía que el voto no se lo regaló nadie. Tenía razón.

    — Lucía

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