
Filósofo estoico
Séneca
4 – 65
El cordobés que enseñó a Roma a pensar y al mundo a morir sin miedo. Fue senador, exiliado en Córcega y maestro de Nerón, y escribió las cartas a Lucilio que siguen consolando a lectores dos mil años después. Cuando el emperador le ordenó morir, se despidió hablando de filosofía con sus amigos, como había escrito que había que hacerlo.
«No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho.»
— Sobre la brevedad de la vida, 1, 3
También dijo
«Como una obra de teatro, así es la vida: no importa cuánto dure, sino lo bien que se represente.»
— Cartas a Lucilio, 77, 20
«Son más las cosas que nos asustan que las que nos oprimen, y sufrimos más a menudo por lo que imaginamos que por lo que ocurre.»
— Cartas a Lucilio, 13, 4
«Gobernarse a sí mismo es el mayor de los imperios.»
— Cartas a Lucilio, 113, 30
La vida de Séneca
Recorrer su vida
Hacia el 4 a. C.
Nace en Corduba
Lucio Anneo Séneca nace en la Córdoba romana, hijo de Séneca el Viejo, maestro de retórica, y de Helvia; uno de sus hermanos será padre del poeta Lucano. De niño lo llevan a Roma, al cuidado de su tía. La Bética de entonces es una provincia próspera que manda a Roma aceite, trigo y escritores.

Su estatua junto a la puerta de Almodóvar, en Córdoba. — Daderot · CC0 · Wikimedia Commons Hasta el 31 d. C.
Filosofía y Egipto
Estudia retórica y filosofía en Roma con el estoico Átalo y con Sotión, que lo hace vegetariano una temporada. Asmático desde niño, pasa años en Alejandría con su tía, cuyo marido gobierna Egipto, y allí se aficiona a las ciencias naturales. Vuelve a Roma hacia el año 31.
31 – 41 d. C.
El orador que molestaba a Calígula
De vuelta en Roma es cuestor y se convierte en uno de los grandes oradores del Senado. Brilla tanto que, según el historiador Dion Casio, Calígula quiso mandarlo matar, y lo salvó una mujer de su entorno que le aseguró que estaba tan enfermo que se moriría solo.
41 – 49 d. C.
El exilio en Córcega
Claudio lo destierra a Córcega, acusado de un adulterio con Julia Livila, sobrina del emperador, que casi nadie se cree. Ocho años de isla y de libros. Desde allí escribe consolaciones a su madre, Helvia, y al liberto Polibio: aprende a sufrir escribiendo cómo sufrir.

La «torre de Séneca» de Luri: la tradición corsa sitúa aquí su destierro. — Pinpin · CC BY 2.5 · Wikimedia Commons 49 d. C.
Maestro de Nerón
Agripina, la nueva esposa de Claudio, lo hace volver y le encarga educar a su hijo, el futuro Nerón. Séneca se convierte en el tutor del chico que será emperador: una responsabilidad que marcará su vida y su muerte.
54 – 62 d. C.
Gobernar Roma
Muerto Claudio, del que se burla en la «Apocolocyntosis» (la «calabacificación» del emperador divinizado), dirige el imperio junto al prefecto Burro en los primeros años de Nerón, los más sensatos del reinado. Es cónsul en el 55 y escribe «De la clemencia» para su alumno. Después todo se torcerá, pero esos años quedan como prueba de que la filosofía también gobernó Roma.

El Séneca de los libros: grabado de Theodoor Galle para la edición de Justo Lipsio. — Theodoor Galle · Dominio público · Wikimedia Commons 62 – 64 d. C.
La retirada
Muerto Burro y con Nerón desatado, pide retirarse y ofrece su fortuna al emperador. Viaja con su mujer, Paulina, por el sur de Italia y escribe: las «Cartas a Lucilio», ciento veinticuatro cartas a un amigo que se siguen leyendo como si fueran para uno, y las «Cuestiones naturales». Sus últimos años son los más productivos.

Sus «Cuestiones naturales», en la edición de Aldo de 1522. — BEIC · Dominio público · Wikimedia Commons Abril del 65 d. C.
La muerte serena
Acusado sin pruebas firmes de participar en la conjura de Pisón, recibe la orden de quitarse la vida. Tácito cuenta que se abrió las venas junto a su mujer, Paulina, a la que los soldados salvaron por orden de Nerón; que dictó sus últimas palabras a los secretarios y que murió, al fin, en un baño de vapor. Había pedido que lo incineraran sin ceremonias. Murió como había escrito.

Séneca explicando sus últimas lecciones, según Mateo Inurria (1894–1895). Museo de Bellas Artes de Córdoba. — José Luis Filpo Cabana · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons
Su banda sonora
Las canciones de Séneca
- «Amici, è giunta l'hora» (La coronación de Popea) — Claudio Monteverdi · Nikolaus HarnoncourtEn «La coronación de Popea» (1643), Monteverdi lo sube al escenario: en esta escena reúne a sus amigos para despedirse con calma mientras ellos le suplican «Non morir, Seneca».Escuchar en YouTube (se abre en otra pestaña)
- Córdoba (Cantos de España) — Isaac Albéniz · Alicia de LarrochaLa Córdoba que Albéniz puso en música a finales del siglo XIX. Casi diecinueve siglos después de que naciera allí, su ciudad sonaba así.Escuchar en YouTube (se abre en otra pestaña)
El muro
Notas para Séneca
5 notas en el muro
Tu ciudad romana sigue teniendo tu estatua y tus cartas.
— Corduba
Perdona los memes. Lo que escribiste es mejor que lo que citan.
— Los que te leen mal
Tus cartas me sostuvieron un año entero. Ese año, Lucilio fui yo.
— Una lectora
Una carta cada lunes. Vamos por la 77 y ya nadie falta.
— Un club de lectura de Cádiz
La torre sigue ahí arriba, por si quieres volver a mirar el mar.
— Luri, en Córcega
Esta vida es un ejemplo hecho con Vidario.
La de tu gente puede verse igual: sus historias, sus fotos, su música y un muro donde cualquiera pueda dejar una nota.
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