
Pintor y paisajista
César Manrique
1919 – 1992
Volvió de Nueva York a su isla con una idea que parecía una locura: que el arte y la naturaleza fueran la misma cosa. Convirtió tubos volcánicos, acantilados y canteras en lugares que hoy visita medio mundo, y peleó a pecho descubierto para que Lanzarote no se vendiera a trozos.
«Yo trato de ser como la mano libre que forma a la geología.»
— Citado por Eduardo Westerdahl en «Manrique», 1960
También dijo
«Siento un poco de miedo ante la avalancha turística que se avecina a Lanzarote.»
— Declaraciones a la prensa, 1965
«La insensibilidad reinante unida a la falta absoluta de entusiasmo están aniquilando el amor que había en un principio.»
— «Lanzarote se está muriendo», 1986
La vida de César Manrique
Recorrer su vida
24 de abril de 1919
Nace en Arrecife
Nace en Arrecife junto a su melliza, Amparo; luego llegarán Carlos y Juana. Pasa la infancia entre el Charco de San Ginés, junto al puerto, y la Caleta de Famara, donde su padre levantó la casa de la familia. Aquel paisaje de arena, lava y viento es el que años después se empeñará en defender.

El Charco de San Ginés, en Arrecife, el paisaje de su infancia. — Siestecita · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons 1939 – 1945
Del uniforme a los pinceles
Se alistó voluntario en la guerra y nunca quiso hablar de ello. Al volver a casa, en 1939, se quitó el uniforme y le prendió fuego. Expone por primera vez en Arrecife en 1942, deja a medias Arquitectura Técnica en La Laguna y en 1945 se va a Madrid con una beca para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.
1945 – 1963
Madrid y Pepi
Vive en Madrid casi veinte años con su compañera, Pepi Gómez. Se pasa a la abstracción, trabaja la materia hasta hacerla protagonista del cuadro y funda la galería Fernando Fe, la primera de arte no figurativo en España. Pinta murales en su isla, como el del aeropuerto de Guacimeta, y expone dentro y fuera de España.
1964 – 1966
Nueva York
Tras la muerte de Pepi, en 1963, se marcha a Nueva York. Expone tres veces en la galería Catherine Viviano, conoce de cerca el expresionismo abstracto, el pop y el arte cinético, y apunta en su diario: «Estuve charlando con Teodoro Stamos y con Mark Rothko». Pero echa de menos la tierra volcánica y la gente de su isla.
1966 – 1968
Vuelta a Lanzarote
Se instala para siempre en la isla justo cuando empieza a llegar el turismo, y con su amigo de la infancia José Ramírez, presidente del Cabildo, se pone a dar forma a la Lanzarote que hoy conocemos: abren las primeras fases de los Jameos del Agua. En 1968 se hace una casa sobre la lava de las erupciones de 1730–1736, aprovechando cinco burbujas volcánicas: el Taro de Tahíche.

El Taro de Tahíche, su casa sobre la lava; hoy, su Fundación. — Sophie Van Stratum · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons 1970 – 1973
El Diablo y el Mirador del Río
En Timanfaya diseña el restaurante El Diablo, donde se cocina con el calor del volcán. En 1973 abre el Mirador del Río, en lo alto del Risco de Famara, donde antes hubo una batería de costa: excavado en la roca con Jesús Soto y Eduardo Cáceres, con dos cúpulas enterradas para que apenas se vea desde fuera. Enfrente, La Graciosa.

El Mirador del Río, con La Graciosa enfrente. — afrank99 · CC BY-SA 2.0 · Wikimedia Commons 1977
Los Jameos del Agua
Tras más de una década de obras quedan terminados los Jameos del Agua: un tubo volcánico con un lago donde viven unos cangrejitos ciegos, una piscina blanca abierta al cielo y un auditorio dentro de la roca. Es su manifiesto de arte-naturaleza. Al año siguiente recibe el Premio Mundial de Ecología y Turismo.
1986 – 1988
«Lanzarote se está muriendo»
Ve cómo la isla se llena de bloques de apartamentos y escribe contra la especulación; sale a la calle en protestas como la de la playa de Los Pocillos, en 1988, y consigue que se recorten o se cancelen varios proyectos. Su empeño está detrás de que en la isla no se levanten hoteles en altura. Ese año se muda a una casa más sencilla entre palmeras, en Haría, y publica «Escrito en el fuego».
1989 – 1991
El Jardín de Cactus
En una vieja cantera de picón de Guatiza, entre tuneras de cochinilla, planta en enero de 1989 el primer ejemplar de su último gran jardín: miles de cactus de medio mundo en un anfiteatro de piedra, que abre en 1991. Entre medias, en 1990, pinta un BMW para la serie de coches de artista de la marca.
25 de septiembre de 1992
Hasta siempre, César
En marzo había abierto su Fundación en la casa de Tahíche; seis meses después muere en un accidente de tráfico al salir de ella en coche, a los 73 años. Está enterrado en Haría. En 1993 la UNESCO declara Lanzarote Reserva de la Biosfera, y desde 2019 el aeropuerto de la isla lleva su nombre.

«La mirada de César», su retrato en bronce en Arrecife (2022). — MiguelAlanCS · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
Su banda sonora
Las canciones de César Manrique
- Viento fue — Olga Cerpa y MestisayLa canción que cierra «César Manrique, el musical», estrenado para su centenario con la colaboración de la Fundación César Manrique.Escuchar en YouTube (se abre en otra pestaña)
- Escrito en el fuego — TaburienteUna malagueña de Luis Morera dedicada a Manrique en el disco «A tierra» (1994); el título es el de su libro de 1988.Escuchar en YouTube (se abre en otra pestaña)
- César — Cancionero IsleñoDel volumen 3 del Cancionero Isleño, publicado en 2019, el año de su centenario, para que los niños de Canarias crezcan conociéndolo.Escuchar en YouTube (se abre en otra pestaña)
El muro
Notas para César Manrique
5 notas en el muro
La isla entera lleva tu firma.
— Lanzarote
Las palmeras siguen en pie, César.
— Los de Haría
El Charco sigue igual de bonito al atardecer.
— Arrecife
Aprendí contigo que construir también es saber dónde no construir.
— Una arquitecta canaria
Tus cactus han crecido mucho.
— Guatiza
Esta vida es un ejemplo hecho con Vidario.
La de tu gente puede verse igual: sus historias, sus fotos, su música y un muro donde cualquiera pueda dejar una nota.
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